En la fonología de las lenguas orales, disposición inicial y secuencial de los labios que, junto con el resto de los elementos fonológicos (lengua, paladar, cuerdas vocales, etc.) permiten la generación (emisión) del sonido de una sílaba o un fonema. En la lingüística de las lenguas de signos, la configuración labial y sus movimientos, junto con otros gestos faciales, pueden formar parte de un signo.