En las lenguas de signos, los clasificadores son categorías gramaticales que no guardan vinculación directa con las correspondientes lenguas orales. Se trata de signos que permiten la matización de un signo anterior o posterior (añaden información sobre el signo nuclear del concepto que se está representando). En la LSE los clasificadores pueden ser sustantivos, adjetivos, complementos locativos o verbos. Estos clasificadores matizan el significado del núcleo de la frase o expresión. Un ejemplo de clasificador empleado frecuentemente es el signo-morfema de PERSONA añadido a otro signo para especificar una profesión (p. ej.: véanse los signos correspondientes a "revisor" o "presidente")
Mientras tanto, en las lenguas orales, un clasificador (llamado a veces palabra de medida, contador o especificativo) es una palabra o morfema que se usa en determinadas lenguas y contextos para clasificar el referente de un nombre contable de acuerdo con su contenido semántico. Son una clase gramatical prominente en algunas lenguas, sobre todo en lenguas de Asia Oriental. Los clasificadores son inexistentes o marginales en las lenguas orales europeas. Un ejemplo de clasificador en castellano es cabezas en la expresión "cabezas de ganado".